Para chatear o estar en redes sociales, para retocar la foto que acabas de tomar, para el banco, para juegos, para programas de lealtad, para compras online, para participar en promociones, para cocinar o leer, para recargar tiempo aire, para encontrar las mejores rutas o protegerse ante un sismo… hay miles de aplicaciones móviles que hoy facilitan la vida de las personas y sus actividades, y que muchos ya no imaginan su día a día sin ellas.

Y es que las aplicaciones en dispositivos móviles han cambiado nuestra forma de comunicarnos, de movernos, de hacer nuestras compras o elegir un producto o servicio. Nos mantienen conectados y actualizados y, en su mayoría, buscan solucionar las necesidades de una población mundial que está y vive en internet.

Las aplicaciones móviles o apps (por la abreviación en inglés) fueron diseñadas para ser ejecutadas en teléfonos inteligentes, tabletas y otros dispositivos móviles. Su objetivo es ayudar a efectuar las tareas de cualquier tipo, facilitando las gestiones o actividades de las personas. Existen aplicaciones gratuitas y otras con costo, o las que permiten comprar adicionales, ya sea a través de tarjetas de prepago o con cargo a tarjeta de crédito o débito (como contenidos especiales, monedas/herramientas para juegos, entre otros).

Las apps normalmente se venden a través de los diferentes sistemas operativos como Android, iOS, Blackberry OS, Windows Phone. Para descargarlas normalmente se requiere una conexión a internet, ya sea por wifi o por datos. Hay aplicaciones únicas para ciertos sistemas, como iOS que tiene algunas que no maneja Android y viceversa.

Se dice que las primeras aplicaciones móviles se crearon a finales de los 90, cuando se insertaron en los teléfonos celulares la agenda, los juegos como el arcade o el snake, editores de ringtone, entre otros. Todas ellas tenían funciones básicas y realmente su diseño era muy sencillo, tal como eran aquellos dispositivos. Pero todo cambió cuando entró la tecnología EDGE y permitió la conexión a internet: las aplicaciones comenzaron a tener un desarrollo más importante y especial… aunque los fabricantes no permitían desarrolladores externos, pues manejaban sus propios sistemas operativos.

Sin embargo, con la entrada al mercado del iPhone de Apple en 2007 todo cambió. Ellos introdujeron una nueva estrategia, ya que con su teléfono abrieron una nueva plataforma para descargar aplicaciones de otros desarrolladores y compañías externas, quienes tenían la posibilidad de ofrecerlas en la tienda de Apple. Poco tiempo después se presentó Android, y el primer teléfono móvil en usarlo fue el HTC Dream (o conocido también como el Google Phone, octubre de 2008). Con él llegó también la primera tienda de Android (llamada Google Play y posteriormente conocida como Play Store), que empezó vendiendo alrededor de 50 aplicaciones. Hoy hay más de 800 mil.

¿Quién se iba a imaginar hace 10 años que ahora con un dispositivo móvil se puede hacer prácticamente todo? Incluso ‘ir’ al banco y pagar servicios. O mejor aún, tener una aplicación a través de la cual puedas hacer recargas a las diferentes compañías operadoras de telefonía celular, como Mobilmex, que además de solucionar una necesidad personal te da la posibilidad de tener un negocio propio con el ofrecimiento de recargas a tus conocidos y clientes. No cabe duda, estamos a un click de entrar a un mundo de posibilidades.